NOS LLAMAN LA GENERACION SANDWICH.
- 5 sept 2017
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Y NOS TOCO ADAPTARNOS A LA TECNOLOGIA DE PRISA... ¿Porque somos la generación sandwich? Nos tocaron unos padres muy estrictos, preocupones, nada permisivos y a nosotros a su vez nos tocó una generación de unos hijos muy libres.

Nos tocó una vida sencilla, jugar en las calles, hacer barquitos de papel cuando llovía y los poníamos a que flotaran en los ríos que se formaban en las calles. Ibamos a la playa, en una camioneta de mi papá con todos los primos las tías y hasta algunos vecinos. Llevábamos hieleras con comida y aguas frescas. Al regresar a casa siempre tenia la cara roja como un camarón porque no nos ponían bloqueador, no se usaban. Siempre soñé conocer el mundo entero. Antes no había hoteles, las playas estaban solitarias, era solo para nosotros. Era como tener una playa de nuestra propiedad.
Los cambios han sido tan drasticos y rápidos que si no estas al tanto de los avances te vas rezagando en todo. La vida dejo de ser calmada, se apresuró. Nos toco nacer en un tiempo en que no había casi tecnología Cuando era niña tenia creatividad y una gran imaginación, que se desarrolló al no tener ninguna tecnología al alcance de mi mano. A los cinco años ya sabia leer y revisaba los mapas que había en casa de mi abuelo, me aprendía los nombres de las ciudades de memoria. No teníamos acceso fácil a la televisión, solo con permiso de los papás y tenían que ser programas blancos, como las visitas del Papa a países latinos o podíamos leer la revista Señal. Mi papá fue de los primeros que puso teléfono en Ixtlán, era el numero siete. Ahí recibí las llamadas de mi primer pretendiente. Claro que a escondidas de mi papá. No nos daban permiso de tener novio hasta que ya fueras a casarte y los papás tenían que estar de acuerdo con el elegido. Obviamente no obedecí. Cuando sonaba el único aparato que teníamos en las casas, era contestado de prisa, por las adolescentes o jóvenes de la casa, porque si contestaba un adulto se daba el lujo de decidir si pasaba o no, la llamada o el recado que se dejaba. Recuerdo que el teléfono estaba en la sala de la casa, tenias que correr a contestarlo. En los setentas se les agregó un cable largo para que alcanzara hasta tu recamara o el baño y poder caminar mientras hablábamos. La primera vez que vi esa comodidad fue en casa de una escritora que vivía en la colonia condesa de la ciudad de México. Disfruté ver que ella con el teléfono podía desplazarse por toda la casa y pensé mañana mismo le pongo un cable a mi teléfono. Me sentía super moderna y luego descubrí que había unas contestadoras para que me dejaran mensajes cuando yo no me encontraba en casa. Era lo máximo, más seguros que confiar en la muchacha que nos ayudaba en la casa que a veces olvidaba todo. Cuando trabaje en Radio Mil, el papá de un compañero tenia un teléfono en su carro y me impresionó. Era un teléfono grande, les llamaban ladrillos por su tamaño. De pronto ya era dueña de un celular grande y pesado que empezó a controlar mi vida. Se perdía un poco de privacidad. Se ganaba tiempo para localizar a una persona. Comenzaba otra era y había que adaptarse. No imaginamos que mes a mes y día a día se irían modernizando desde las computadoras enormes que después se simplificaban en lap tops, los ipads, los celulares con cámara, word, grabadora, agenda, videos, mapas que hablan para guiarte en tu camino, correos archivos, juegos messenger watsap, twiter, Instagram etc. etc. Es como tener una oficina en tus manos con secretaria y agenda al mismo tiempo. Ah pero eso si, no lo pierdas, o que no se te descomponga porque tendrás que empezar de cero ora vez, ya que casi nadie anota en una agenda como antes los datos que guardamos en nuestro adorado celular, que para un mundo de gente es su mejor amigo también. Verónica Parra Parada



































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