Que Nunca Se Nos Olvide Este Día... ¡Es la oportunidad que tenemos para cambiarlo todo!
- 25 sept 2017
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Aún lo recuerdo con una claridad impresionante, el edificio brinco como si hubieran pasado 20 camiones totalmente cargados por Av. Insurgentes.

Mi querida amiga y ayudante, gritando despavorida ¡Está temblando!, en un instante que viene como flashazos a mi mente tome mi celular, mi cartera, y me fui al centro del edificio donde se encuentra la zona de seguridad.
Un momento donde de alguna manera me sentí conectado con las personas que jamás me sentía conectado en mi oficina. Plegarias al cielo combinadas con lágrimas y adrenalina se derramaban en el ambiente. Fundidos en un abrazo mis compañeros y yo nos mirábamos con la misma expresión de incertidumbre mientras el edificio se sacudía con fuerza de un lado a otro. Que fea sensación cuando sientes que un edificio cruje al ser movido por la fuerza de un sismo.
Esa sensación donde no sabes dónde se detendrá cada tambaleo, al mismo tiempo pensar cómo se sentirá cuando todo empiece a desplomarse. Que ganas de vomitar sentí en ese momento, creo que hubiera sido mejor hacerlo, finalmente el cuerpo es sabio, debemos dejarlo funcionar como el lo pida. Al término del movimiento salir todos despavoridos ante el terror recientemente vivido. Tome con fuerza a una compañera a quien llamamos Solecito quien con lágrimas no dejaba de decir: “Mis Hijos”, bajamos las escaleras a toda velocidad. Que sensación de paz se siente estar en tierra firme aunque esta se siga moviendo. Cuando el susto empieza a pasar, la sensación de desolación y caos se respira en el aire.

De inmediato, lo primero que piensas es en llamar a los que más quieres, intentas e intentas aunque sabes que las comunicaciones están saturadas por el exceso de usuarios que tratan de hacer lo mismo que tú. Abrir las redes sociales y enterarte del nivel de la tragedia, lugares que conocías ya no existen, personas que no aparecen. Las avenidas convertidas en pasos peatonales llenos de personas que caminan con una expresión hipnótica, sentir un nudo en la garganta y reprimirlo para no mostrar debilidad en ese momento. Recorrí algunas calles con 2 de mis mejores amigos, cuantos edificios dañados en la colonia Del Valle, autos circulando en sentido contrario, no hay energía eléctrica, las baterías de los celulares comenzando a agotarse.
Como extraño mis vacaciones de hace 3 semanas, frente al mar, esos atardeceres espectaculares que solo he visto en Sonora, toda esa gama de colores que combinan caprichosamente y se funden uno con otro, entre violetas, azules naranjas y grises, cosas que se dan a diario y supongo que no nos detenemos a ver casi nunca. Con el transcurrir del tiempo descubrir que mi país está unido, que todos salen de sus casas con lo que tienen para ayudar a rescatar personas, para auxiliar a los equipos de trabajo, con uniformes improvisados, pero con mucho amor y compasión por nuestros hermanos perecidos en muchas zonas de esta bellísima ciudad. Aún no deja de sorprenderme que fuera posible que un fenómeno así ocurriera en la misma fecha que ocurrió el sismo de 1985, no estoy seguro si más o menos mortífero que este que acaba de ocurrir, pero ambos devastadores. Mi nación está llena de héroes, mujeres y hombres desbordantes de amor y dando todo cuanto pueden.
Me siento tan feliz de descubrir a cada instante más y más personas que se unen en un mismo propósito para sacar adelante a quienes fueron victimas de este fenómeno. Nunca voy ese día, llegar al edificio donde habitaba mi papa y verlo severamente dañado, el y sus vecinos sentados en la banqueta esperando el auxilio de los expertos en materia de construcción. Su carita llena de lágrimas y de incertidumbre al sentirse desamparado, cosa que no sucedió por qué aunque mi casa sea pequeñita, siempre es bendecida y llena de amor para compartir. Han pasado 2 días y yo me siento terriblemente triste, sin fuerzas, con sueño, me duelen las piernas, siento ganas de llorar y no puedo, y para acabarla me está dando una gripe impresionante.
Supongo que aguantar las ganas de llorar no fue buena idea. Han pasado 2 días ya y el sentimiento de unión se respira en las calles, hace un momento que venía caminando por una avenida vi a un grupo de muchachitos haciendo acrobacias en el semáforo del cruce de Av. Universidad y Zapata, un equipo de porristas que incluye niños y niñas desde los 4 años de edad, volando por los aires, arriesgando sus vidas, celebrando cada vez que se ponía la luz verde por el dinero obtenido de los conductores que apoyaban su causa. Fue estremecedor, estaban tan felices, tan organizados, tan llenos de ímpetu, con una misión en común, festivos, trabajando en equipo…
¡Ese es el futuro que México necesita!

Jóvenes apasionados trabajando para lograr una meta en común, sin importar el cansancio, haciéndolo por amor a nuestros hermanos afectados. Quiero una nación de jóvenes que rompa con los esquemas existentes en la actualidad. Líderes nobles y de gran corazón. Que no sean movidos por el dinero, motivados por el bien y la alegría. Que anhelo y que inspiración ser parte de un momento tan importante en la historia de Mi País. Momento que debemos recordar todos los jóvenes para relevar a todos aquellos que no han hecho un buen trabajo por nuestra nación. Necesitamos líderes sensibles, amorosos, justos, con visión global. Que no se nos olvide a todos este momento donde Mexico es un Oasis de buenas intenciones y de buenas acciones. Que el conocimiento, el amor, la fraternidad y la armonía sean el motor que nos impulse a transformar esta increíble nación. Raymundo Díaz Escorza.



































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